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Ante las grandes angustias de la vida, de cualquier vida, tan sólo hay dos herramientas que conviene tener a mano:
Arte y amistad.
El arte es la belleza, aquello que provoca nuestra reacción (excitando o relajando) nuestro ser.
A veces el arte es la sublimación de los deseos del artista, que vacía en su obra sus deseos y sus angustías.
Lograr una obra de arte es dificilisimo,
pero no tanto como contar con un verdadero amigo.
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Te odio. Te odio y te desprecio.
Y lo que dices y lo que escribes.
Me niegas tu piel, tu calor, tu sexo palpitante y empapado de deseo.
y me restriegas palabras cariñososa; latigazos más hirientes que insultos
las palabras no me sirven para lo que necesito.
Ven, sácame de aquí, arráncame de las garras de mi locura
Deja de castrarme con futuros improbables
lo único que tengo es este día ensordecedor y enfermo
y una noche llena de culpabilidad y reproches
N
N le ve en sueños, saborea sus besos siente el ardor de sus caricias, deja que sus abrazos sean su único abrigo, le siente echado sobre ella, nota la conexión, la humedad, la dureza apretándose contra ella. N no ha tenido nunca un sexo en su interior, como máximo un par de dedos rígidos, pero no es virgen; N odia esa palabra, no consiente que nadie la llame así. Hundida en una vorágine de sensaciones prohibidas, N se corre con una sonrisa.
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B
B aprecia su desnudez, su poca vergüenza, “sí, es una desvergonzada“, resuelve. Una desvergonzada que astutamente lo ha ido conduciendo entre beso y beso hacia el sauce del jardín sin casi percatarse de ello. La siente dispuesta a mucho, la aprieta contra sí mismo, se pasea por toda su anatomía, nota los pezones erizados contra las palmas de las manos, lo chorreante de su interior, el calor que desprende y cómo lo comprime impidiéndole salirse. Y estalla con un gemido ronco.
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N & B
Ha comenzado a llover, como de costumbre, una lluvia suave, tierna, amable, una lluvia que empapa lo suficiente como para prender el deseo. El pobre sauce siempre sufre lo mismo: la ira, el anhelo, el ardor de un tipo frustrado y una mujer hundida.
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En momentos de hundimiento, que siempre -y a todos- llegan, escribir es quizás la única solución a la que puedo lanzarme sin necesitar de otra persona, desnuda y dispuesta a satisfacerme…
Aunque por más que escriba, siempre es preferible deslizarse por la piel desnuda de una criatura empapada de ganas.
La naturaleza humana es compleja. Suele desear aquello que nunca va a poder tener. (Un ejemplo son mis Idols). La capacidad para asumir esos deseos que nunca se realizarán, y soportar la frustración que esto conlleva diferencia si podremos asumir y progresar, o nos quedaremos estancados mirando el escaparate de la vida.
Ser mujer en un mundo de hombres es como estar desnuda ante unos extraterrestres.
Todo son ojos, manos, y deseos de explorar.
A veces cansa ser el oscuro objeto del deseo. Otras, da cierto ánimo.
Yo creo que todo ser humano, sea como sea, tiene una horda de extraterrestres para los cuales todo serían ojos, manos y deseos… el problema es encontrar a nuestros extraterrestres particulares.
Eso, si es que los extraterrestres existen…











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