Es la historia de la perversión de Pierre… cometida por su madre.
En un enclave ciertamente chocante, lejos de la Francia natal de los personajes, (las Islas Canarias), un chico de dieciséis años (Louis Garrel), pasa de llevar una vida corriente, a sumergirse en el deseo, en la vergüenza, en la confusión. Pierre descubre junto con el sol y la playa, una de las vertientes oscuras del sexo, de la mano de quien menos se espera, su propia madre, una Isabelle Huppert fascinante e inquietante.
Con una historia sencilla, que no simple, Christophe Honoré nos lleva a lo más profundo del impulso, ese que es capaz de saltarse cualquier barrera establecida.
Con un final que me pone los pelos de punta, no diré más.



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