En contra de lo que piensan los que saben poco (o nada) de cine, SHOWGIRLS no es un STRIPTEASE (la de Demi Moore) con más tetas.
Paul Verhoven (director de INSTINO BÁSICO o DESAFÍO TOTAL) llevó a la gran pantalla un cuento de hadas de su fiel guionista y amigo Joe Eszterhas (INSTINTO BÁSICO o AL LÍMITE DE LA SOSPECHA).
Una chica llega a Las Vegas con la intención de convertirse en la reina del casino. Para ello deberá luchar, sacrificarse, someterse y dejarse sobar, bailar y enseñar. El trabajo duro no basta, y decide dar un empujón a su carrera.
El empujón se lo da a la reina del casino, que resbala por las escaleras. Entonces ella ocupa el glamouroso trono de la reina. Pero será por poco tiempo…
La moraleja del cuento, porque se trata de un cuento y no de otra cosa, es que el camino hasta la cima es difícil, lleno de obstáculos y rivales. Y que si logras llegar a lo más alto, los que fueron tus amigos en la lucha se han convertido ahora en tus enemigos.
Lo mejor de la película es la “mala”, una escultural y sexual Gina Gershon en el apogeo de su carrera. La auténtica reina.



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