He tenido un sueño. Y en ese sueño estabas tú.
Lo que hacíamos en él, no se puede poner en palabras. Sería como intentar rememorar un jugoso pastel hablando de la harina.
Lo mejor de los sueños es la libertad absoluta y la completa ausencia de culpa o remordimientos.
Los sueños nos hacen vivir, seguir adelante, creer… pero no siempre es bueno llevarlos a la práctica.
La realidad es más húmeda, más viscosa, más dolorosa, y más breve. Mucho más breve.



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