
Una buena relación entre un hombre y una mujer se compone de dos elementos: buena amistad y fogoso erotismo.
SECRETOS DE UN MATRIMONIO
Ingmar Bergman
Por favor,no se escandalicen, porque todos venimos de una eyaculación acertada.

Una buena relación entre un hombre y una mujer se compone de dos elementos: buena amistad y fogoso erotismo.
SECRETOS DE UN MATRIMONIO
Ingmar Bergman

El hijo primogénito de David, Amnón, se enamoró de su media hermana, Tamar. Tras hablar con un amigo, se hizo el enfermo y le pidió a su padre que Tamar le cocinara algo.
La obediente hija fue y cocinó unas frituras y se las llevó a su hermano Amnón.
“Él la sujetó y le dijo: “Ven, acuéstate conmigo, hermana mía.” Pero ella respondió: “No, hermano mío, no me fuerces, pues no se hace esto en Israel. No cometas esta infamia.
¿A dónde iría yo deshonrada? Y tú serías como un infame en Israel. Habla, te lo suplico, al rey, que no rehusará entregarme a ti.”
Pero él no quiso escucharla, sino que la sujetó y forzándola se acostó con ella.
─II Samuel 13:10-14.
A Amnón le dio asco, y al terminar expulsó de su cuarto a su propia hermana. David, que tampoco era un santito, se disgustó mucho con su hijo, pero no hizo nada en su contra.
La violada se pasó el resto de sus días en casa de su hermano, Absalón, que decidió vengar a su hermana dos años más tarde, asesinando a Amnón. Al final, Salomón fue ungido rey de Israel.
Salomón fue conocido por su sabiduría, pero es el playboy de la Biblia: Según Reyes 11:3, tuvo 600 mujeres, princesas, y 300 concubinas.
En la recopilación MUJERES el mangaka Yoshihiro Tatsumi reúne seis historias protagonizadas por mujeres. En cinco de ellas, sus protagonistas están relacionadas con la prostitución.
Son historias de ese mundo frío e impersonal del sexo a cambio de dinero. De grandes hombres de negocios y sus grandes empresas; de promesas de amor y abandonos; de venganza y reproches; o, simplemente, historias de supervivencia.
Ninguna de estas mujeres se ven lanzadas a su destino, lo eligen. Se endurecen, y a veces se vuelven superficiales, otras veces insensibles y manipuladoras.
Son historias breves, pero tan profundas que nos adentran a toda una vida. El pasado, mediante flashbacks, aparece como una constante. Y es que nadie ES simplemente; todos, anteriormente, hemos sido. Y las decisiones que tomamos o que dejamos escapar, nos han marcado; y han ayudado a convertirnos en lo que somos.
El dibujo está alejado del manga más convencional (cómicas distorsiones de rostros, historias cuya máxima finalidad es el entretenimiento,…) y aunque los ambientes y los escenarios sí son japoneses, en algunas viñetas el estilo bien podría ser europeo. Sin dejar de ser japonés, es un manga adulto (no por el sexo, que lo hay, aunque sin llegar a ser jamás una novela pornográfica, sino por la seriedad y la crudeza, a veces escabrosa, de la degradación de sus personajes).
MUJERES, de Yoshihiro Tatsumi, es una novela de los Estudios Gekiga (Geki = drama. Ga = ilustrado), editada entre nosotros por La Cúpula.
Contiene:
La mujer fuerte
Haruko, una joven de origen humilde, está enamorada de un joven empresario. Él la presenta a sus padres, y éstos la rechazan temiendo que sólo vaya detrás del dinero. Haruko huye y confía, enamorada, que él venga a buscarla. Atrapado por el deber filial, el chico asume el control de la empresa familiar, y aunque no la olvida, no va en su búsqueda.
Harta de esperar, Haruko decide olvidarlo mediante un voluntario descenso a una espiral de alcohol y prostitución.
Años más tarde, el chico contrata un detective para que la encuentre. Va a verla, y ahora es ella quien lo rechaza; incluso cuando él rompe con su familia. Rechazado, el chico se marchará para volver tiempo después, convertido en un harapiento vagabundo.
El final de la historia mezcla lo macabro con lo hermoso, dejando un regusto amargo, y hasta puede que malsano.
La mujer que flirteaba demasiado
Mika es prostituta. Tiene muchos amantes, uno para cada gasto (el piso, los kimonos, la ropa de calle, la comida,…), y con todo el dinero que reúne, mantiene a un hombre.
Son tiempos de crisis, y una compañera le da una idea: cobrar sus servicios en especias.
El directivo de una inmobiliaria, le regalará un piso; el dueño de una tienda de ropa, los trajes que ella elija;… y todos parecen contentos.
¿Es el amante que Mika mantiene un gasto del que ella puede prescindir?
El giro final aporta un apunte de engaño a una historia de una protagonista en apariencia superficial y simple.
La mujer que cuidaba de un hombre
Kyouko cuida tiernamente de un hombre inválido. Desde que sufrió un accidente, el hombre no se atreve a salir de casa: tiene pesadillas con el tráfico (de vehículos y de gente), y aunque da gracias a Kyouko por sus cuidados, cuando ella marcha, él la vigila mediante unos prismáticos. La ve entrar en un edificio, y cree que tiene un amante. Un día, mientras ejecuta su particular versión de LA VENTANA INDISCRETA, ve como el hombre se abalanza sobre Kyouko con intención de violarla. En ese momento vence sus miedos y sale a la calle dispuesto a salvarla.
El giro final nos deja boquiabiertos (y algo asustados).
La mujer lasciva
Kuriko es una exprostituta. Actualmente es fiel a su único amante, con quien tiene una relación de pareja “normal”. A él, pero, le disgusta que ella se presente en su trabajo; en casa, lejos de las miradas de la gente, trata a Kuriko como una prostituta.
Por el piso corre la licencia de matrimonio, aún sin firmar. Como metáfora que no parece que vaya a firmarlos, él se pone preservativo cuando tienen sexo.
El suicido de una antigua compañera, abandonada por su chulo, hace reflexionar a Kuriko sobre su relación.
A todo eso se suma una extraña fascinación del hombre por los cementerios de elefantes.
La mujer que murmuraba
Keiko busca venganza. Tras ser abandonada por su amor en un intento de suicido común, Keiko logra enormes cantidades de dinero prostituyéndose sin contemplaciones. Desea empezar una nueva vida. Primero, una operación de cirugía facial que la hace irreconocible a sus antiguos conocidos. Segundo, acabar con aquel hombre que la abandonó.
Se presenta ante él, y guapa como es, no tarda en hacerlo caer en sus redes. Lo manda al lugar donde se prometieron morir juntos, para que haga memoria justo antes de acabar con él.
El final contiene, quizás, el único guiño de humor de toda la novela.
La mujer que pescaba
Hanai es la madame del club Castle. A lo largo de su vida ha “machacado” (como dice la novela) a muchos clientes. Entre ellos, al Sr. Takashita, un rico empresario, que pagaba un completo pese a desear sólo sexo oral. Takashita le enseñó a Hanai la pesca deportiva (en la que el pez, una vez pescado, es liberado).
Un día, pescando, Hanai conoce a un hombre. Tiempo después coincide con él en su club. Cuando descubre que es uno de los hombres más ricos del país, decide “echarle la caña”. Desgraciadamente, el hombre fallece antes de su primera cita. Hanai tras una lucha en el río con un salmón de más de 80 centímetros (un pez de leyenda que muchos pescadores han visto y ninguno ha logrado pescar) decide abandonar para siempre la pesca, ya que su “pez de leyenda” (un posible amante rico) se le ha escapado.
Una relación perfecta se da cuando uno encuentra en el otro lo que busca y viceversa.
Esta es la historia de Lee y el Sr.Grey, una secretaria que se enrolla con su jefe. Hasta ahí todo normal. Lo extraño o más bien, impactante, viene dado por lo que cada uno es: amo y esclava.
Una relación sadomasoquista de lo más bien avenida. Aquí no se encuentran látigos, y más bien poca violencia física. En la historia se encuentra más bien una dependencia psíquica el uno del otro, que a mi entender, es perfecta.
Destacamos dos cosas por encima de todo: Lo bien que le sienta la falda de tubo a la frágil Maggie Gyllenhaal, y la mirada siempre atrayente e inquietante de uno de nuestros Idols: James Spader, condenado a hacer las mejores películas morbosas que he visto nunca.
Emocionante la escena en que ella, vestida de novia, permanece días sentada en una silla, sólo porque él se lo pide…

“¿Qué ha hecho a los humanos al sexo, tan natural, tan necesario y tan justo, para no osar hablar de él sin vergüenza y para excluirlo de los discursos serios y ordenados? Pronunciamos atrevidamente: matar, robar, traicionar ¿y lo otro no osaríamos más que entre dientes? ¿Quiere decir esto que cuanto menos expresamos de palabra, tanto más derecho tenemos a aumentar de pensamiento?
Porque es cierto que las palabras menos usadas, menos escritas y mejor calladas, son las mejores sabidas y más generalmente conocidas. Ninguna edad, ninguna costumbre las ignoran…”
David es uno de esos personajes bíblicos que aunque hace actos que actualmente serían calificados de barbaridades, nunca pierde la popularidad ante Dios.
Primero, David se hizo muy pero que muy amigo de Jonatán, el hijo del rey Saúl.
En acabando de hablar David a Saúl, el alma de Jonatán se apegó al alma de David, y le amó Jonatán como a sí mismo. Le retuvo Saúl aquel día y no le permitió regresar a casa de su padre. Hizo Jonatán alianza con David, pues le amaba como a sí mismo. Se quitó Jonatán el manto que llevaba y se lo dio a David, su vestido y también su espada, su arco y su cinturón
─ I Samuel 18 (1-4).
Jonatán murió después en una batalla, y David se lamentó así:
¡Jonatán! Por tu muerte estoy herido,por ti lleno de angustia, Jonatán, hermano mío, en extremo querido, más delicioso para mí tu amor que el amor de las mujeres.
─ II Samuel 1
David intentó buscar otras delicias entre las mujeres, y por intentar no se quedó corto.
Un atardecer se levantó David de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey cuando vio desde lo alto del terrado a una mujer que se estaba bañando. Era una mujer muy hermosa.
Mandó David para informarse sobre la mujer y le dijeron: “Es Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías el hitita.”
David envió gente que la trajese; llegó donde David y él se acostó con ella, cuando acababa de purificarse de sus reglas. Y ella se volvió a su casa. La mujer quedó embarazada y envió a decir a David: “Estoy encinta.”
─II Samuel 11:2-5.
Aquí David intentó por todos los medios que Urías se acostase con su esposa para así encubrir el adulterio, pero Urías se negó porque sus tropas estaban durmiendo en el suelo.
Y entonces David decidió librarse de Urías. Escribió una carta a su comandante: “Poned a Urías frente a lo más reñido de la batalla y retiraos de detrás de él para que sea herido y muera.”
Después del luto, Betsabé se hizo concubina de David. De su unión nació Salomón.
Justo antes, David había bailado en celebración de Dios, y al parecer durante el baile enseñó algo más que su devoción.
Cuando se volvía David para bendecir su casa, Mikal, hija de Saúl, le salió al encuentro y le dijo: “¡Cómo se ha cubierto hoy de gloria el rey de Israel, descubriéndose hoy ante las criadas de sus servidores como se descubriría un cualquiera!”
Ya cuando David estaba viejo, sus criados decidieron con “una joven virgen que sirva al rey, y le atienda; que duerma en tu seno y dé calor a mi señor el rey buscó una muchacha hermosa por todos los términos de Israel y encontraron a Abisag la sunamita, y la llevaron al rey. La joven era extraordinariamente bella; cuidaba y servía al rey, pero el rey no la conoció”
Mi Miércoles Addams. Dicen que tiene mucha frente, que veces parece estar hinchada, que en las galas se viste que da pena, que no ha hecho un personaje aún que la separe de Miércoles (ni siquiera trabajando con Woody). A mí me atrae.
¿Será su aspecto de perturbada?
En una entrevista, reflexionando sobre su carrera, la Ricci dijo:
“Siempre me viste como una niña y quiere que actúe como una puta. La gente siempre se excita con lo mismo”
El capítulo 39 de Génesis cuenta que José fue vendido en esclavitud a Pitufar, un eunuco de la corte del Faraón de Egipto. Poco después, la mujer de Pitufar quiso seducir a José. El casto muchacho se negó, y la mujer empezó una campaña de asedio y seducción que no dio resultado.
Y entonces la mujer decidió tomar al toro por los cuernos:
Hasta que cierto día entró él en la casa para hacer su trabajo y coincidió que no había ninguno de casa allí dentro.Entonces ella le asió de la ropa diciéndole: “Acuéstate conmigo.” Pero él, dejándole su ropa en la mano, salió huyendo afuera.
La mujer entonces acusó a José de quererla seducir, y José fue preso.
Aunque después José se convirtió en virrey de Egipto, le tocó vivir otro episodio nada agradable. Cuando Israel, el padre de José agonizaba, le hizo jurar al muchacho que no lo iba a enterrar permanentemente en Egipto, sino que algún día le daría sepultura en Palestina.
Lo único que claro, en aquel entonces cuando los hombres juraban, se ponían la mano en sus testículos (de ahí testimonio).
Israel le pidió a su casto hijo que “Si he hallado gracia a tus ojos, pon tu mano debajo de mi muslo y hazme este favor y lealtad: No me sepultes en Egipto”.
¿Habéis visto “Queer as folk”? ¿Y a qué estáis esperando? Si queréis saber lo que es un cuerpo perfecto que al moverse dice “cómeme”, ese es el de Gale Harold. Con un físico más proporcionado que el David de Miguel Ángel, con una sonrisa de lo más borde y una mirada cínica, éste mozo humedece hasta el desierto si hace falta.
En hebreo, yibbum es la práctica bíblica de que si el hermano casado muere, su hermano menor debe tomar el lecho con su cuñada hasta que se quede embarazada. Pero entonces, se pretendía que el hijo era del difunto, y el hermano que verdaderamente engendraba al niño perdía sus derechos. Esto también se conoce como el matrimonio levirato.
Este fue el caso extremo de Judá, cuyo hijo Er se casó con Tamar. Algo malo debió hacer Er, sin embargo, pues Dios lo mató.
Entonces Judá dijo a su hijo Onán: “Cásate con la mujer de tu hermano y cumple como cuñado con ella, procurando descendencia a tu hermano.”
─ Génesis 18:8
A Onán no le pareció muy bien la idea, y aunque “si bien tuvo relaciones con su cuñada, derramaba a tierra, evitando el dar descendencia a su hermano”.
El coitus interruptus no agradó a Dios, y también mató a Onán. Entonces dijo Judá a su nuera Tamar: “Quédate como viuda en casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Selá.”
Pasaron los años, Judá enviudó y Tamar se veía que el tiempo pasaba. Ni corta ni perezosa, se disfrazó de prostituta, sedujo a su suegro (sin que éste se diera cuenta que estaba “sembrando” con su propia Nuera).
Judá no tenía con qué pagar a Tamar por sus servicios. Mientras le enviaba el pago (un cabrito), Tamar exigió de prenda su sello, su cordón y el bastón que tenía Judá en la mano.
“Como a los tres meses aproximadamente, Judá recibió este aviso: “Tu nuera Tamar ha fornicado, y lo que es más, ha quedado encinta a consecuencia de ello.” Dijo Judá: “Sacadla y que sea quemada.”
Pero cuando ya la sacaban, envió ella un recado a su suegro: “Del hombre a quien esto pertenece estoy encinta”, y añadía: “Examina, por favor, de quién es este sello, este cordón y este bastón.”
Judá lo reconoció y dijo: “Ella tiene más razón que yo, porque la verdad es que no la he dado por mujer a mi hijo Selá.” Y nunca más volvió a tener trato con ella.
─ Génesis 38:24-26
Al parecer, Judá tenía muy buena puntería pese a su edad, pues Tamar dio a luz a dos mellizos.
Y ocurrió que, durante el parto, uno de ellos sacó la mano, y la partera le agarró y le ató una cinta escarlata a la mano, diciendo: “Este ha salido primero.”
Pero entonces retiró él la mano, y fue su hermano el que salió. Ella dijo: “¡Cómo te has abierto brecha!” Y le llamó Peres. Detrás salió su hermano, que llevaba en la mano la cinta escarlata, y le llamó Zéraj.
─ Génesis 38:28-30

La Biblia cuenta, en Génesis 34, que Jacob vivía con su familia entre los jivitas, un pueblo pagano, pero pacífico.
“Dina, la hija que Lía había dado a Jacob, salió una vez a ver a las mujeres del país. Siquem, hijo de Jamor el jivita, príncipe de aquella tierra, la vio, se la llevó, se acostó con ella y la humilló. Su alma se aficionó a Dina, hija de Jacob, se enamoró de la muchacha y trató de convencerla. Siquem dijo a su padre Jamor: “Tómame a esta chica por mujer”.
─Génesis 34:1-4
Los hijos de Jacob fueron a hablar con Siquem, que al parecer tenía verdadera devoción por la sometida Dina. Pusieron una extraña condición: que los jivitas se cortaran el prepucio. Todos.
“No podemos hacer tal cosa: dar nuestra hermana a uno que es incircunciso, porque eso es una vergüenza para nosotros. Tan sólo os la daremos a condición de que os hagáis como nosotros, circuncidándose todos vuestros varones”.
─Génesis 34:14-15
La historia parece que va a acabar como una versión pacífica y positiva de Romeo y Julieta, pues Siquem convenció a todos los varones que se circundaran en una ceremonia masiva en su ciudad.
Sin embargo, las intenciones de los hermanos eran otras y la historia no acabó nada bien para Siquem.
“Pues bien, al tercer día, mientras ellos estaban adoloridos, dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, blandieron cada uno su espada y entrando en la ciudad sin peligro mataron a todo varón. También mataron a Jamor y a Siquem a filo de espada, y tomando a Dina de la casa de Siquem, salieron”.
─Génesis 34:25-28.
Cuando Jacob recriminó a sus hijos, replicaron ellos: “¿Es que iban a tratar a nuestra hermana como a una prostituta?”
Es un libro con violaciones, abuso sexual, “quítate tú para ponerme yo”, amor ilícito, exhibicionismo, incesto, un poco de amor gay y una obsesión con la circuncisión. Si crees que esta magna obra sólo la encontrarás en la sección porno, la respuesta es muy distinta: está en casi todos los moteles de Estados Unidos, pero también en casi todas las iglesias cristianas: es la sagrada Biblia.
En la Biblia, Lot, el sobrino de Abraham, vivía en Sodoma, una ciudad tan llena de pecado que quisieron violar en la calle a los enviados de Dios. Los ángeles lograron vencer a la muchedumbre, pero Dios decidió destruir a la ciudad y a la vecina Gomorra ahí mismo. Tan sólo se salvaría Lot, su mujer y sus dos hijas, que no tienen nombre en la Biblia
La mujer de Lot fue ordenada que no mirara hacia atrás, pero lo hizo y se convirtió en un poste de sal. El recién enviudado Lot se instaló en una cueva con sus hijas. Ambas, al verse solas y creyendo que eran las únicas que quedaban en el mundo, decidieron emborrachar a su padre, tener relaciones con el ebrio anciano para poder tener hijos.
“Al día siguiente dijo la mayor a la pequeña: “Mira, yo me he acostado anoche con mi padre. Vamos a propinarle vino también esta noche, y entras tú a acostarte con él, y así engendraremos de nuestro padre descendencia”.
─ Génesis 19:34.
“Las dos hijas de Lot quedaron encinta de su padre. La mayor dio a luz un hijo, ye le llamó Moab: es el padre de los actuales moabitas. La pequeña también dio a luz un hijo, ye le llamó Ben Ammí: es el padre de los actuales ammonitas”.
─ Génesis, 19:36-38.
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